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miércoles, 15 de mayo de 2013

Iglesia de Santo Domingo, La Rioja


Ficha Técnica

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Nombre completo: Iglesia y Convento de Santo Domingo
Ubicación: Lamadrid 111  y Pelagio Luna, Ciudad de La Rioja - Provincia de La Rioja
Fecha de construcción: 1623
Autor: Andrés del Moral (dirección de las obras)
Protección: Monumento Histórico Nacional, Decreto 2.056 / 1931

Historia

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Es uno de los conjuntos edilicios más antiguos del país, y constituye el único testimonio que ha perdurado del pasado colonial  de la ciudad, de cuya fundación es casi contemporáneo. En 1603 comenzaron los trámites para la instalación de la iglesia y el convento. Este último tenía 15 celdas y albergaba a 30 religiosos.  La iglesia se edificó en 1623, gracias al aporte  del maestre de campo Pedro Ramírez de Velazco, hijo del fundador de La Rioja. 
Las obras fueron dirigidas por Andrés del Moral, y en su ejecución intervinieron indios de la encomienda de Ramírez de Velazco. El convento fue casi totalmente destruido por el sismo de 1894. Fue restaurado entre 1967 y 1971.

Detalles del edificio

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De la iglesia original, de una sola nave, se han conservado los austeros muros exteriores, construidos en piedra. En su fachada se destaca el trabajo del dintel de acceso, tallado en madera de algarrobo por indios de la encomienda de Fátima. La espadaña reemplazó al campanario de una torre que fue destruida por el terremoto de 1894.
Una larga y angosta nave distingue el sencillo interior de la iglesia. Su longitud de 47 m. y su ancho de 7 m., impactan tanto como el gran espesor de 1,25 m. de sus muros laterales.
En el altar mayor está la imagen de la Virgen de los Naturales, junto a S.Domingo y S.Francisco. Las pinturas que decoran la nave incluyen una antigua representación del Cristo Resucitado, de origen cusqueño.
En su antigua sacristía hay ornamentos sagrados de la época colonial y una Cruz Procesional de plata labrada en 1671. como así también un cubre mantel de seda bordado, donado por el Gral. Ángel Vicente Peñaloza a la Virgen del Rosario que vincula al Templo, la figura del legendario Caudillo.



Detalle de la puerta de ingreso



Altar  Mayor


Detalle del Altar Mayor (imagen de S. Francisco)




viernes, 12 de abril de 2013

Estancia de Alta Gracia


Ficha Técnica

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Nombre completo: Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers
Ubicación: Av. M. Solares entre R.Sáenz Peña al norte y J. Nieto, Ciudad de Alta Gracia - Provincia de Córdoba
Fecha de construcción: 1643 - 1767
Autor: Juan Krauss, J.B.Primoli y Andrea Blanqui (Bianchi)
Protección: Patrimonio Cultural de la Humanidad, UNESCO (2000), Monumento Histórico Nacional, Decreto 90.732/1941

Historia

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La estancia tiene su origen en la entrega de tierras a Juan Nieto, cofundador de la ciudad de Córdoba, en 1588. Años más tarde, Doña Estefanía de Castañeda, viuda y heredera de Nieto, se casó con Alonso Nieto de Herrera, quien bautizó la propiedad como Alta Gracia, en honor a la virgen de su pueblo natal en España. En 1643, Don Alonso, viudo por segunda vez, ingresó a la Compañía de Jesús, a quien donó todos sus bienes.
Los jesuitas crearon un establecimiento agrícola, ganadero e industrial que tuvo como objetivo el sostén del Colegio Máximo –que luego se convirtió en la primera universidad del territorio argentino–, y llegó a ser uno de los centros rurales más prósperos de la compañía cordobesa.
La estancia cubría una gran superficie y tenía ocho puestos en las sierras: San Ignacio, Santiago, San Antonio, Potrero, Achala, San Miguel, Potrerillo y el Puestito de Guzmán.
La estancia estaba compuesta por la residencia de los jesuitas, actual museo; la iglesia; el obraje, donde se realizaban las actividades industriales; la ranchería, vivienda de los negros esclavos; el tajamar, un dique de 80 m de largo, que permitía el funcionamiento de dos molinos harineros; un batán (máquina impulsada por agua que servía para golpear, desengrasar los cueros y dar consistencia a los paños) y el riego de huertas y quintas; y hornos para quemar cal y cocinar tejas y ladrillos.
En el obraje funcionó una carpintería, despensas y oficinas, y se desarrolló actividad textil. En los telares se confeccionaban telas rusticas para los habitantes de la estancia.
Tres padres tenían a su cargo la administración, evangelización y enseñanza de los oficios. Aproximadamente unos 300 esclavos negros se ocupaban de las tareas principales desarrolladas en la herrería, el obraje, los molinos, las huertas y los puestos de las sierras. Los aborígenes, conchabados, recibían su pago en especias.
Cuando en 1767 el rey Carlos III puso fin al trabajo de los jesuitas en América, la estancia pasó a manos de una "Junta de Temporalidades" que administró la estancia en nombre del rey.Años más tarde la propiedad fue vendida a los Rodríguez, una aristocrática familia de Córdoba que, a pesar de sus esfuerzos, no logró mantener su actividad económica.
En 1810 la estancia fue comprada por Santiago de Liniers, quien vivió unos pocos meses en la casa.
En 1820 José Manuel Solares compró la propiedad a los hijos de Liniers y de esta manera se convirtió en el último dueño de la estancia.En 1868, por voluntad testamentaria de Solares, se delimitaron los terrenos para la creación de una villa que hoy es la ciudad de Alta Gracia, quedando la residencia en el centro de la misma. Las construcciones jesuíticas y tierras adyacentes quedaron, durante cien años, en poder de los Lozada, herederos de Solares.
En 1968 la Nación Argentina expropió la residencia dando comienzo a un intenso trabajo de investigación arqueológica y documental que permitió que, a través de las tareas de restauración que se iniciaron en 1971, la construcción se preserve fiel a su estructura original.
En 1972 se habilitaron algunas salas, y el 26 de agosto de 1977, luego de casi 10 años de arduo trabajo, el museo se inauguró oficialmente.

Detalles del edificio

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La iglesia y la residencia de los siglos XVII y XVIII, estas se sitúan alrededor de un patio claustral.
La residencia está construida en forma de "L" y en dos niveles. En la planta alta las habitaciones lindan a las galerías que repiten constantemente bóvedas de crucería y arcos de medio punto que descansan sobre robustos pilares.
La iglesia ocupa el ala sur del patio y es un ejemplo del barroco americano. Esta edificada como una sola nave y se distingue por la curvatura de los muros que bajan desde la cúpula. La redondez de esas paredes constituye una excepción dentro de las tipologías religiosas coloniales de Latinoamérica.El altar mayor tiene un retablo realizado en madera tallada y dorada a la hoja, con cuatro columnas salomónicas y coronadas por dos ángeles sentados en la cornisa superior. Orlas de yesería rodean el altar. Las puertas laterales tienen coronamiento barroco al igual que las cartelas a los lados del altar.La fachada muy elaborada, mira al este, y se presenta en tres áreas verticales. La central con su puerta de ingreso de doble hoja de madera tallada, coronada por un arco con orejones, sobre ella la importante ventana coral, ambas enmarcadas por pares de pilastras apareadas , propias del barroco italiano  tardío,  rematadas por un entablamiento mixtilíneo y quebrado, preludiando la presencia de la cúpula. Las áreas laterales son más bajas y se vinculan a la central por medio de las volutas superiores rematando en pináculos piramidales.Las decoraciones finales de portada de ingreso, fachada de la iglesia y coronamiento de los claustros son atribuibles al bávaro Harschl. El padre milanés José Brassinelli es, probablemente, el autor del retablo ejecutado en algún pueblo de las misiones guaraníes.
Desde el patio, una escalera da acceso a la residencia, antiguamente reservada para el hospedaje de los sacerdotes y hermanos responsables de la estancia. La casa está resuelta en dos plantas en "L" y junto con la iglesia rodea al claustro de los religiosos. Galerías de arquería definen el claustro en la planta alta.


Vista del conjunto de la estancia


Iglesia







Patio de honor


Tajamar


miércoles, 20 de marzo de 2013

Cabildo de Córdoba



Ficha Técnica

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Nombre completo: Cabildo de Córdoba
Ubicación: Independencia 34, ciudad de Córdoba - Provincia de Córdoba
Fecha de construcción: Planta baja y celdas del subsuelo, 1607; edificio actual 1786;
Autor: Juan Manuel López
Protección: Monumento Histórico Nacional, decreto 90.732/1941

Historia

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Los primeros alcaldes y regidores nombrados al establecerse la ciudad de Córdoba debieron efectuar sus sesiones en casa de algunos de ellos. Con el transcurso de los años empezaron a encarar seriamente la posibilidad de adquirir local propio. Los solares destinados para casas del Ayuntamiento en el plano de la ciudad, se extendían frente a la Plaza Mayor (actual Plaza San Martín), pero no habían sido ocupados a pesar de haber transcurrido ya unos quince años desde entonces.
En 1588 se recolectaron las primeras maderas para la edificación. Como la ciudad carecía de fondos se pensó reunirlos procediendo a cobrar las multas que estaban condenadas a pagar algunas personas, parte de las cuales las hicieron en efectivo, y otras aportando puertas, vigas y demás materiales de construcción. Los cabildantes decidieron, en junio de 1589, rodear con cercos uno de los antedichos solares.
Pero por intervención del procurador de la ciudad, capitán Antonio de Alfaro, hubo una nueva dilación de las obras, debido a que este opinaba que eran de mayor urgencia la ermita de los santos Tiburcio y Valeriano, la tapia de la parroquia y la acequia pública. Finalmente, pasados unos años, el edificio mal que bien se terminó al lado de la iglesia parroquial. Tenía paredes de adobe, precario techo de paja, y sus puertas estaban sin refuerzo.
Seguramente este cabildo no fue muy sólido ni lo suficientemente amplio, por lo que en 1606 los cabildantes encararon la necesidad de hacer otro que debía contar, además de las salas de sesiones, con celdas y dependencias.
Para levantar el nuevo o modificar el anterior las autoridades decidieron que los vecinos de la ciudad entregarían sus indios y criados para que trabajasen en la obra, y que la madera necesaria se compraría con lo obtenido de una contribución impuesta al vino que se vendía al por menor.
Es curioso mencionar que el único albañil de la ciudad, llamado Bernardo de León, incurrió en un delito y fue puesto en prisión, motivo por el cual no pudieron proseguirse sus trabajos.
En marzo de 1607 se contrató a Alonso de Encinas para que dirigiese la obra por el término de un año, conviniendo en pagársele ochenta pesos. Un mes después se requirieron los servicios del carpintero Miguel de Bideaure, y se le dieron doscientos sesenta pesos, maderas y clavos, e indios para que le ayudasen.
Como el citado Bernardo de León seguía en presidio y no había otro que supiese cocer ladrillos y tejas, el procurador Juan Nieto propuso solicitar bajo fianza su libertad, lo que fue aceptado. Se lo contrató por ciento noventa pesos, pero dada su situación no podía trabajar con entera libertad. Como faltaban hacer algunas ventanas, puertas, una escalera, y enladrillar y blanquear unas habitaciones, además de que los techos no estaban listos, se resolvió pedir al teniente de gobernador, capitán Luis de Abreu de Albornoz, que le permitiera salir de la prisión, dejándolo circular por toda la ciudad. Para apresurar un poco la obra se contrató también a los carpinteros Juan y Gregorio de Acosta.
Antes de finalizar el año de 1610 el cabildo quedó terminado, constando de tres aposentos, una celda en la planta baja y dos habitaciones y una sala en la alta.
Con el transcurso del tiempo la paja que cubría los techos fue reemplazada por tejas musleras y los muros de adobe cedieron paso a los de ladrillo calicanto y barro. En 1649 se inició la edificación de otra celda, concluida cinco años más tarde.
Pero el tiempo iba arruinando las casas y los calabozos, lo que provocó en más de una oportunidad la fuga de presos.
No disponiendo de fondos para poner en condiciones el edificio, a fines del siglo XVII se envió una carta al rey, en que se solicitaba remedio a tan penosa situación, haciéndose además toda clase de gestiones para reparar la cárcel pública. Por fin se pudo reunir algún dinero mediante impuestos y suscripciones, y en 1733 se comenzó el viejo Ayuntamiento, corriendo con la obra el alcalde José Moyano Oscariz.
En 1784 llegó a la ciudad de Córdoba el primer gobernador intendente, don Rafael Núñez, marqués de Sobremonte. Para este entonces el Cabildo no estaba listo todavía, y una de sus preocupaciones fue darle término. Dispuso que en la recova de la planta baja se instalasen tiendas para la venta de telas, vinos y especias, por lo que se cerraron arcos y levantaron tabiques.
En 1786 encargó los trabajos al ingeniero militar Juan Manuel López, bajo cuya dirección se hicieron la escalera principal, una galería de quince arcos y las modificaciones que dieron al edificio su definido carácter colonial. Se agregó también una capilla para que pudiesen asistir a misa los recluidos y condenados, librándose años más tarde al público.
En septiembre de 1813 se reemplazó el estandarte español que se ubicaba en el balcón central por el primer escudo nacional.
En 1822 fue Casa de Gobierno de la Provincia de Córdoba.
A fines de siglo XIX, especialmente durante el gobierno de Juárez Celman, se realizaron algunas ampliaciones edilicias: el primer piso mantuvo sus características de arquitectura colonial española, sin embargo el segundo piso recibió algunos detalles clasicistas, la mayor modificación de esa época fue el añadido de una torre en el medio del frontis que tenía dos pisos sobreelevados respecto a los ya preexistentes (es decir el Cabildo cordobés llegó a tener cuatro pisos o plantas). Constaba de una pieza en donde se ubicaba un reloj y sobre este un piso-mirador rematado con un chapitel o cúspide en forma de pirámide de cuatro lados con forma de triángulos isósceles. Fue demolida en el siglo XX.
Durante largo tiempo, hasta 1992, se lo utilizó para asiento de la jefatura de policía. Fue en el ala que da al Pasaje Santa Catalina, en donde funciono durante muchos años el Departamento de Informaciones (DDI) de la Policía Provincial en donde numerosos detenidos fueron torturados y asesinados durante la época de la dictadura militar de 1976 a 1983 como parte del Terrorismo de Estado en Argentina.

El edificio del cabildo con la torre a fines del siglo XIX



Detalles del edificio

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El Cabildo presenta un tratamiento en sus envolventes exteriores absolutamente austero, que se reduce a la expresión de las estructuras arquitectónicas y a una equilibrada disposición de llenos y vacíos.
La planta superior se articula con una serie uniforme de ventanas, enmarcadas por pilastras dóricas pareadas, y un balcón en el eje de simetría al que se abre el salón rojo, espacio que en el siglo XVIII estaba reservado a las autoridades del cabildo. El volumen se corona con un pretil continuo que oculta los perfiles de las cubiertas originales y culmina con una sucesión de macetones ornamentales.
Sus patios lo inscriben en la tipología de los cabildos coloniales. EL Patio mayor se vislumbra apenas atravesando el zaguán y el hall principal; está configurado mediante una galería en dos plantas rodeada de salas en la que se ubican oficinas o salas de exposiciones. Las cubiertas de ambas plantas están resueltas con tirantería de madera y bovedillas. Mientras en planta baja arcos de medio punto apoyan sobre pilares dóricos, en el nivel superior los dinteles son sostenidos por esbeltas columnas jónicas.

Fachada sobre la plaza



Galería de planta baja


Patio mayor





viernes, 11 de enero de 2013

Cabildo de Salta


Ficha Técnica

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Nombre completo:  Cabildo de la ciudad de Lerma en el Valle de Salta
Ubicación:    Caseros 549 - Ciudad de Salta, Provincia de Salta
Fecha de construcción: Iniciado en 1780
Autor: Antonio de Figueroa
Protección: Monumento Histórico Nacional,  Ley 12.345 / 1937


Historia

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Todo núcleo fundacional que pretendía el rango de ciudad debía tener su cabildo; por ello en 1582, al otro día de la fundación de Salta, se destinó una ..."una cuadra [...] para casas del cabildo y cárcel..." frente a la plaza. Sin embargo, su construcción se inició recién hacia 1626: la situación económica por la que atravesaban nuestras ciudades coloniales se reflejaba en las siempre menguadas arcas del cabildo e influía para que estas obras se demoraran bastante, se paralizaran o empalmaran con nuevas necesidades. Lo cierto es que en 1676 el cabildo mantenía su techo de torta de barro, el frente tenía corredores con columnas de maderas, y aún no tenía torre. Así, su aspecto, muy sencillo, era distinto al actual.
El Cabildo que ha llegado a nuestros días fue iniciado alrededor de 1780 por el coronel de Milicias Antonio de Figueroa. El maestro de carpintería Francisco Torán se encargó de construir la escalera y el magnífico balcón, y el maestro herrero Don José Marzán y Montes realizó las barandas de hierro de la planta alta, incluyendo las del balncón.
Ante la necesidad de colocar un reloj, en 1797 se comenzó a construir la torre siguiendo "...lo que la buena simetría demanda [...]en medio del frontispicio de las Casas Consistoriales...".Como una estructura independiente se adosó a los muros interiores de la habitación. Intervinieron el maestro de arquitectura Felipe González y el maestro alarife Francisco Romero. Entre 1807 y 1808 se encararon nuevas obras en la "recova"; a la luz de la imprecisa documentación disponible, se trataría de la galería aporticada con arcos carpaneles del patio principal, que contiene y enfatiza el acceso a planta alta.
En 1825 el Cabildo dejó de cumplir sus funciones oficiales; hasta 1888 continuó como sede de la Casa de Gobierno, las Cámaras Legislativas, las oficinas municipales, el archivo y Policía de la Provincia.
En 1889 fue vendido en pública subasta y el viejo edificio fue ocupado como vivienda de propietarios e inquilinos, hotel y locales de negocios que comenzaron a modificar su estructura original; de hecho, en los primeros años del siglo XX se demolió el ángulo noroeste para la construcción de una vivienda, perdiéndose la Sala Capitular. Así, de los 17 arcos de la galería y los 19 de la planta alta solo quedaron 14 y 15, respectivamente. Una oportuna intervención del Dr. Carlos Serrey impulsó su expropiación por la Nación en 1936.
Los trabajos de restauración, a cargo de la Dirección Nacional de Arquitectura y bajo la cuidadosa dirección del arquitecto Mario Buschiazzo, comenzaron en 1942. En 1949 el edificio abrió sus puertas como Museo Histórico del Norte.

 
             el cabildo a principios del siglo XX


Descripción del edificio

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El edificio ocupa un cuarto de manzana, producto del agregado equilibrado de distintas épocas que ofrece expresiones populares españolas con formas reelaboradas en América y tímidos elementos neoclásicos, simplificados y unificados por las condiciones técnicas y las limitaciones económicas. Una aparente simetría de fachada ha tratado de compatibilizar la obra nueva con la vieja que quedaba atrás. Así, se organizó un frente aporticado con dos
series rítmicas de arcos, y se ubicó en el eje un balcón en voladizo sobre el que se insinúa un tímpano o frontispicio que prentende acentuar la centralización del conjunto. Este intento de lograr una cierta simetría - sin dejar de marcar las entradas principales- dio como resultado una fachada dinámica, asimétrica, pero de un gran equilibrio compositivo.

La torre muestra mayor elaboración en su terminación, está remarcada en sus cuatro caras por pilastras toscanas de doble capitel, cornisas muy salientes y ornamentación con cuatro pináculos de cerámica esmaltada de color verde, al igual que el extradós, el basamento de las pilastras y el revestimiento del chapitel. En su extremo, una veleta de hierro forjado y chapa recortada representa un pajercillo.
En el interior, el edificio está organizado en base a patios que respondían a un orden jerárquico. El más importante era el que correspondía al acceso de planta alta, donde se desarrollaban las reuniones en la Sala Capitular,  remedo de la estratificación palaciega europea que le otorgaba un carácter significativo en directa conexión con el balcón.
En el segundo patio, rodeado en sus cuatro costados por corredores aporticados, se encontraban los locales que pertenecían al cuartel general y los calabozos de la cárcel, mientras que los que daban a la calle eran alquilados a comerciantes como una renta para el Cabildo. 

vista general del conjunto



uno de los patios